martes, 19 de julio de 2016

Almejera del Mediterraneo

Adriana

Maqueta comercial 1/10

Almejera del mediterráneo, embarcación tradicional de las costas del Mediterráneo, construida en madera, con vela latina que se dedicaba principalmente a la pesca de la almeja con rastro.





Esta modalidad de pesca es utilizando un rastro de vara desde una embarcación, modalidad denominada marisqueo a flote. La almeja rubia se captura únicamente desde embarcaciones. 




Hábitat y pesca
La almeja fina se distribuye por el Mediterráneo y, de forma más abundante, por el Atlántico. El término «Carril» se debe a este pueblo, que es uno de los principales productores. También es susceptible de cultivo. Por su parte, la almeja japonesa tiene una producción nacional en la zona de Galicia. También se le conoce como «almeja italiana» por su cultivo intensivo en este país. La almeja babosa se pesca con raño desde pequeñas embarcaciones o a pie firme con azada, y también se cultiva con buenos rendimientos. Por último, la mayor parte de la rubia procede de Galicia. Para las almejas, la estación primaveral es la menos óptima para su consumo.































 





martes, 10 de noviembre de 2015

Laúd Tramontana

Laúd Tramontana

Modelo realizado escalando a 1/10 un modelo comercial de Artesania Latina

El Falucho, Llaúd o Llaüt

 Pero estos nombres no han llamado siempre a un buque exactamente igual.


El falucho de hace 200 años era bastante diferente al que se conoce ahora, barco con proa y popa terminadas en punta, de un solo palo que sostiene una vela latina y naturalmente actualmente con motor.




El falucho como se le denominaba con frecuencia en los escritos antiguos. Era un barco de medidas muy variables, desde una de 20 palmos hasta una nave de considerables dimensiones.






Su clasificación venía determinada por el aparejo, que consistía en una gran vela mayor latina envergada por medio de una entena a un mástil proporcionalmente corto e inclinado hacia proa, con otra vela también latina, mucho más pequeña, colocada de forma similar a otro mástil de medidas más reducidas y dispuesto cerca de la popa.






El puño de escota o extremo posterior de esta vela se afianzaba al extremo de un baticulo (Cabo grueso para reforzar los viradores de los masteleros) que se fijaba a un palo que salía horizontalmente por fuera de la popa de la nave, a veces llevaba uno o dos foques por medio de de un botalón a proa.





El falucho es un hermano pequeño del Jabeque, era un barco muy rápido y marinero, se empleaba para la pesca, el comercio y la guerra.




Algunos faluchos de gran porte, se emplearon en largas navegaciones, hasta América…, pero sobre todo fue un barco mercante entre los puertos de las Baleares, la Península, y el resto de puertos Mediterráneos.



...Hubo, en el siglo XIX, faluchos de muchas clases de tonelaje (de arqueo), algunos alcanzaban la veintena de metros de eslora total.




La mayoría eran construidos en los astilleros de Palma, Sóller, y Portocolom en Mallorca. Mahón fue el principal centro constructor de Menorca, siendo los Llaúds de pesca los más apreciados entre los pescadores profesionales de la época en todas las Islas. Los construidos en Ibiza eran de gran calidad y los más veloces de su tiempo.




Había pequeñas variantes de construcción como los llaúds llamados "Felanittxers" con una roda ligeramente curvada hacia fuera.




La madera empleada en su construcción era normalmente encina, para su quilla, codaste y roda, por ser una madera muy fuerte, empleada también en la construcción de de piezas como cornamusas.



Las cuadernas por norma general eran de pino del Norte, llamado pinotea, o el pino de Flandes.





La cubierta era del pino de las islas, los palos, entenas y otras perchas, estaban construidas con maderas importadas.





Mencionado anteriormente, el casco no siempre tenía la misma forma . Con el paso del tiempo fueron construidos de manera diferente.
Los faluchos del siglo XVIII tenían un casco parecido al de los jabeques, con una popa que sobresalía bastante por fuera de la eslora.








Los más pequeños y de un solo palo, se empleaban para la pesca, su popa terminaba en punta, más o menos como los actuales.




Todos estos faluchos, fuera cual fuera su tonelaje, tenían, normalmente, la roda de forma convexa, es decir, ligeramente curvada hacia adentro, con un tajamar que salía un poco por encima de las regalas. Los que tenían la popa en punta, tenían el codaste un poco convexo.




Los de pequeño y mediano tonelaje tenían una larga escotilla corrida o dos más pequeñas, hechas a crujía, cerrándose estas, por medio de unas tapas.
Según para que se empleaban, se podían distinguir de tres clases: llaúds viajeros, llaúds costeros, y de pesca.



Fue muy apreciado en la Guerra del Corso, en la que tanto sobresalieron los isleños, por sus cualidades de rapidez y maniobra, los menorquines e Ibicencos fueron los que mejor partido sacaron de las cualidades de este barco.




A mediados del siglo XVIII y principios del XIX, hicieron autenticas proezas a bordo de sus faluchos, llegando a combatir y apresar buques enemigos de mayor porte y armamento, no solo en nuestras costas, si no también delante de las costas francesas e italianas, estos <Pequeños Corsarios>, llegaban a sus puertos bases con la presa a remolque o marinada con parte de sus tripulaciones, presas que muchas veces eran Goletas o Bergantines de Trescientas Toneladas.    




Las gestas de este tipo fueron numerosas, como ejemplo, el Patrón-Corsario Menorquín Don Joan Ponsetí, que atacaba constantemente con su falucho “Neptuno” a los “Gabachos” durante la guerra de la Independencia, en sus propias costas.

Don Pere Marqués, capitán-corsario del Falucho “Valiente”, una vez dentro de una niebla que no dejaba ver nada a 15 millas del puerto de Tolón, abordó a un mercante francés, pronto apareció la falúa de un buque de guerra también francés, que intento socorrer al mercante,, que a causa de la gran niebla, no podía ver ni ser visto.





De momento los menorquines abandonan su presa, para ocuparse del navío de guerra al cual persiguen y capturan.

Inmediatamente se disponen a remolcarlo junto al mercante a Mahón, pero se hizo de día y la niebla se disipa, y cuál no sería su sorpresa cuando aparece muy cerca un bergantín de guerra francés, y no le queda al Valiente más remedio que renunciar a sus presas, gracias a su maniobrabilidad y velocidad pudo escapar de un rival superior.







Fuentes: Velers de les Balears de Ramón Sampol Isern, editorial Miquel Font 
Fuentes: Velers de les Balears de Ramón Sampol Isern, editorial Miquel Font